viernes, 3 de diciembre de 2010

OPERACIONES INTERNACIONALES: LA INTERNA DEL IMPERIO WIKILEAKS Y LOS “PERIODISTAS CAUTIVOS”

La famosa filtración de más de doscientos cincuenta mil cables reservados entre las embajadas de distintas partes del mundo y el centro del Imperio tienen mas olor a trapos sucios lavándose fuera de casa que a un verdadero escape que derramó datos hasta la asfixia como si fuera un caño de gas.


 Confirma esto la posterior negociación de la página de Internet beneficiaria de la información que salió a luz desde oficinas cercanas al despacho de Hilary Clinton con cinco o seis de los diarios más importantes del mundo, para ir derramando esas comunicaciones por goteo como una pequeña bolsa de suero que vaya revolucionando distintas partes del planeta. Si realizamos una distribución en un mapa de los aproximadamente cuatrocientos despachos conocidos hasta el momento, hay algunos que se refieren a Rusia, que hicieron enojar mucho a Vladimir Puttin, otros sobre la situación personal, por todos conocida del Premier Italiano Silvio Berlusconi, varios sobre las situaciones de tensión en Oriente Medio, con la salvedad de que ninguno pertenece a Israel, principal aliado del Imperio en el sector, y la gran mayoría son los “chusmeríos” de América Latina.





logo de la página WikiLeaks




Usina de chusmeríos
Es probable que esa insistencia del centro con nuestro subcontinente tenga una explicación. Más allá de sus problemas internos, que, aunque son tema de preocupación, no son de desarrollo de este escrito, ni tienen mucho interés ya que gobierne quién gobierne seguirán pensando con mentalidad de Imperio, se le presento a la Inteligencia estadounidense una inmejorable oportunidad de “bajar dos pájaros de un tiro”. Se vio en esta operación interna de EEUU, con el apoyo de “periodistas locales cautivos” como afirma en uno de esos mensajes el ex embajador en Argentina Anthony Wayne, la posibilidad de generar enconos y antipatías entre los países del UNASUR en las negociaciones bilaterales y en los frentes internos de cada país.


Anthony Wayne

¨¿Como se pueden hacer este tipo de operaciones?, pues jugando con círculos viciosos de información, donde algún periodismo o algún político hace rodar una versión completamente infundada, esa declaración prácticamente no trasciende, pero es tomada por la Embajada de los EEUU, y años después vuelve como una verdad revelada.


Cuando se instala nuevamente empieza el juego del Gran Bonete: Ud. Señor, ¿yo, Señor?; ¡No, Señor¡… Yo no puedo haber dicho, hecho, pensado, eso.


A veces con razón, otras no sabemos, pero como es una usina de rumores donde se mezcla la Biblia con el calefón…


En definitiva fuimos fuente de “carne podrida” y nos la devuelven como verdades al final de un proceso circular que afecta relaciones, imágenes, acciones, problemáticas, tratativas, afectos y amistades.





 Hasta aquí la operación de inteligencia del imperio sólo sirve para brindar un caldo de cultivo de una nueva legalización de algunas formas de golpes de estado, que pueden ser en algunos países cívico- militares y en otros países solamente de corte civil. Afortunadamente la operación está fracasando, el pueblo se está dando cuenta de la calaña y la intención de de toda la maniobra. Le resulta sospechosa la forma de dar a conocer estas comunicaciones donde cinco editores se colocan en censores de toda la humanidad y van dejando caer grano a grano como en un interminable reloj de arena. Les resulta increíble la forma tan impertinente en que se extrajeron repetidamente estos cables de un ámbito que teóricamente era de absoluta seguridad.


Fueron muy importantes las declaraciones del presidente brasileño Ignacio Lula da Silva, quién dijo:”¿porqué debo creer más yo a un embajador de los EEUU que a un Ministro de mi confianza?” produciendo un cambio de enfoque entre lo que afirma el centro y lo que afirma la periferia y restando importancia a esas afirmaciones llegadas desde afuera. Este nuevo posicionamiento brinda confianza y legitima a la periferia desestimando el centro.



Lula con Obama
 Es factible que en lo que ha transcurrido de este affaire lo mças destacable sea la confirmación de esa sospecha, que muchos teníamos, pero que ahora fue reafirmada por el entonces embajador Wayne (2007) cuando se produjo el “incidente de la valija” con Antonini Wilson, en ese entonces envió una comunicación que expresaba que ese habría sido uno de los peores días para la imagen del USG (Gobierno de EEUU) en Argentina, pero que gracias a las acciones diplomáticas, las gestiones judiciales y a la tarea de un “grupo de periodistas cautivos” de la Embajada se había logrado revertir en poco tiempo.


Quedé insondablemente preocupado de que en nuestros medios existieran “periodistas cautivos” de la Embajada de los EEUU. Sabíamos que estaban cautivos de sus sueldos, de los dueños de sus medios, de los políticos a los que vendían sus plumas…, no podíamos imaginar que estuvieran cautivos de una embajada. Cuando escuchamos la palabra “cautivo” inmediatamente la asociamos con aquellos tiempos de los fortines en los que el cacique originario organizaba el malón y llevaba a mujeres o niños cautivos. En este caso parece que estamos frente a algún cacique Sioux que los ha llevado cautivos…

 
Malón Pampa




Pero estos periodistas que organizan debates sobre periodismo independiente o militante, que concurren al senado en defensa de la libertad de prensa, que se horrorizan porque hay programas oficialistas y se llenan la boca hablando del Manual de Goebbels. Esos que escriben libros que se titulan de investigación periodística, cuando son una suma de tapas de tres o cuatro semanarios sensacionalistas, y salen de sus radios o canales de tv, y se suben a sus 4X4 enojándose cuando alguien les grita “Estúpido”… Vienen a repetir la historia de la Malinche con Hernán Cortés, pero ni si quiera se llevan un orgasmo.


Lo importante para el gobierno y la sociedad es que la embajada confirme esta situación y brinde los nombres de los periodistas y los medios cautivos, una simple identificación, no para prohibirlos ni para censurarlos, ni para que pierdan sus trabajos. Simplemente para ver con qué cara pueden escribir una línea o mirar una cámara, y para conocer con la mierda con la que se dialoga.


Hasta la próxima

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 



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