viernes, 22 de octubre de 2010

EN RESPUESTA A LOS DIVAGUES DE @PSIRVEN

Pablo Sirven es un periodista que tiene una formación en un Instituto Técnico, y un curso de postítulo (no de posgrado porque para ello se tiene que haber alcanzado el título de grado, y su currícula no lo indica) en una universidad extranjera, como los únicos atributos académicos que exhibe. El resto como cualquier periodista que se precie es oficio, porque en definitiva, el periodismo no ha dejado de serlo.


PABLO SIRVEN

Por lo tanto esa pátina culturosa que quiere hacer brillar en su calva, no es otra cosa que oficio, y en él la primera lección que enseñan es que hay cinco preguntas básicas frente a un hecho: 1que, 2como, 3 cuando, 4 donde, 5 porque, y esta es fundamental para cualquier noticia u opinión que se brinda.
La segunda lección que surge en tono de broma en una redacción es, cuando el jefe dice: “hay que escribir setenta líneas sobre éste tema”, la respuesta automática del redactor debe ser: “¿a favor o en contra?”. Por lo que veo a esta segunda lección ha sabido cumplirla muy bien con sus jefes, porque ha estado los últimos meses internado estudiando la Blogosfera, para después hacer una nota como la que presentó el 22/10 en el diario de sus amores.

Allí se dedicó a hacer una poco justificada y tendenciosa comparación entre la JP de los ’70 y la gente anónima que está en twitter o tiene un blog. Poco justificada porque no está investigada, y ud. con su mentalidad porteña piensa que la red termina en la Gral. Paz. Permítame recordarle que no es así, que la red es universal, que llegan mensajes de todas partes del mundo, y que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

En lo único que acertó es que esta comunidad no utiliza armas, porque su arma más poderosa es la palabra, esa que ud. dice que no tiene. Ud. pretendiéndose teórico  tiene el descaro de juzgar las capacidades teóricas de los demás en 140 caracteres. Cosa que yo no me atrevo a hacer ni con su escasa formación académica ni con su oficio periodístico, ya que no me permiten juzgar sus capacidades. De lo que sí estoy seguro es de las mías, a pesar de formar parte de ese colectivo que ud. descalifica.

Y participo de este espacio porque se que hay mucha gente que piensa muy bien en términos de pensamiento latinoamericano, y desarrollando teorías muy interesantes. Inclusive me encuentro con pensadores como Dante Palma, José Pablo Feinmann, grandes periodistas como Hernán Brienza, Julia Mengolini, Fernando Braga Menéndez, su denostado hoy, pero conversador  diario, Darío Ranieri, y muchos otros.

De los que nombra hoy creo que todos se ganan la vida decentemente y coherentemente, apoyando las ideas que creen buenas para el país, que no son todas buenas, ni todas las que hacen falta, pero son todas las que no hicieron, o más que eso desarreglaron la gente de quién Ud. cobra sus sueldos que supongo deben ser bastante altos. Posiblemente más mucho más de los que tenemos en la Universidad. No le parece?


Entonces le recomiendo que deje de decir, como decía Jauretche “Zonceras”, que son aquellos conceptos que quieren incorporarse como principios indiscutibles, desde la educación o los medios de comunicación para impedir el desarrollo de un pensamiento propio. Hasta ahora es la función que le he visto.
  

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