viernes, 29 de octubre de 2010

EXPRESIONES DE DUELO: LA VALENTÍA Y LA BAJEZA

Cristina está en su capilla despidiendo a su amado, y a cada colaborador que se acerca le susurra: “Dos días de duelo y desde la semana que viene redoblamos”. Eso se ve confirmado por la multitud que ha despedido y alentado. Lo que mas se escuchó en esa capilla ardiente fue “Grande Néstor” y “Fuerza Cristina”. El mismo reconocimiento que tuvieron ocho mandatarios latinoamericanos que despidieron a Néstor como a un líder o un igual, y a Cristina como a la estadista  que les había ayudado a solucionar graves problemas, desde conatos de golpes a problemas bilaterales. Siempre Cristina y Néstor pendientes de la consolidación de Nuestramérica y esa lucha tuvo como resultado la consolidación de UNASUR.





¡¡Cuantas cosas que el razonamiento chiquito político y periodístico no tiene en cuenta, deja pasar, omite adrede, por la discusión de poderes económicos interna!! Ríos de tinta se empezaron a escribir desde la misma noticia del fallecimiento. El primero que lanzó la piedra fue la de Rosendo Fraga quién entre muchos otros conceptos, escribía: “La historia muestra que no es fácil mantener la gobernabilidad en la Argentina sin el peronismo y quizás esta sea, a un año de las elecciones presidenciales, la cuestión política central a resolver por parte de Cristina en las próximas semanas.  
En principio enfrentará esta opción: o avanza con su candidatura -probablemente su imagen positiva aumente en los próximos días por los hechos recientes- a riesgo de profundizar la división del peronismo, o la resigne en aras de buscar una candidatura de unidad, que eventualmente podría ser la de Scioli.  
Posiblemente esta pase a ser la cuestión política crucial que tendrá que resolver. Al desaparecer Kirchner, queda una economía sólida, pero al mismo tiempo un peronismo en ebullición.”




Otras piedras eran arrojadas por Morales Solá quién con el cadáver tibio ponía en La Nación:  “El triunfo de las "palomas" o de los "halcones" marcará la tensión o la distensión de los meses por venir. Los moderados se impondrán si la Presidenta descubre que ya no está el nexo natural que había entre el Gobierno y la estructura del partido gobernante. Cristina Kirchner nunca le dedicó un segundo de su vida al entretejido político, ni dentro ni fuera del peronismo. La victoria de los duros sucederá, en cambio, si la jefa del Estado se convenciera, como parece haberse convencido en los últimos meses, de que ella no lidera una reforma, en el mejor de los casos, sino una revolución. Ella fue la primera en llegar a la certeza de que el mensaje de las últimas elecciones fue la necesidad de "profundizar el modelo" que había perdido.



La escenografía del sepelio, ayer, dio las primeras muestras de que Cristina Kirchner se volcaría hacia los fundamentalistas. Miles de personas, muchas espontáneas y otras tantas movilizadas, desfilaron por la Casa de Gobierno; sobraron las consignas sectarias. La ciudad, sin embargo, no alteró el ritmo normal de su vida cotidiana. Una enorme mayoría social optó por cumplir con los menesteres de todos los días: respetó sus horas de trabajo, fue al banco, consultó con su médico, departió con amigos en un café, hizo las compras necesarias y no cambió el decurso natural de la vida.”
Beatriz Sarlo manifestó en declaraciones tomadas por varios medios: “la otra cuestión es saber lo que va a pasar en el Partido Justicialista sobre las disputas que puedan afectar la fórmula presidencial”, al momento que dijo: “quiero ver si va a haber continuidad del kirchnerismo o será superado por otras líneas ideológicas”. Incluso hubo algunos que se llaman analistas, pero son más técnicos de mercadeo, como Carlos Pagni que ponían algunos párrafos hirientes como estos: “La confección de esta red institucional es decisiva para que Cristina Kirchner pueda cubrir otra vacante que produjo ayer su marido: con él murió el verdadero ministro de Economía de esta administración. Los mercados, que siempre son desalmados, saludaron esa novedad con una mejora notoria en la cotización de bonos y acciones -un detalle: la del Grupo Clarín saltó un 49%-. Pero entre los expertos comenzaron a aparecer preguntas preocupantes sobre las expectativas de inflación y los niveles de inversión si la política no consigue acotar la incertidumbre. ¿Alcanza con Amado Boudou, Diego Bossio y Mercedes Marcó del Pont para dar una respuesta?
El camino del diálogo no es el único posible, sobre todo para una especie como la kirchnerista, que ha buscado siempre su identidad en el conflicto. Si se observan las primeras reacciones populares y mediáticas frente al fallecimiento, habría que prever que la figura de Kirchner se verá en estos días estilizada. También la Presidenta mejorará su imagen. Hay quienes aventuran que los niveles positivos treparán del 35% al 50%. Las exequias darán lugar a movilizaciones públicas. En esa atmósfera, no habría que descartar que algún sector del oficialismo, tal vez el más juvenil, invite a Cristina Kirchner a asumir la herencia del militante muerto encargándole profundizar sus batallas. Esta orientación podría fantasear con que el principio dinámico y combativo que se perdió con Kirchner se puede reemplazar con la prepotencia fáctica de Hugo Moyano.
Si alguien recomienda este curso de acción debería anotar algunos límites. Kirchner salió de escena cuando ya estaban claros los signos de su declinación. Es decir, cuando muchos dirigentes se preparaban para vivir sin él. Este movimiento, que era ostensible en la oposición y en las empresas, tenía un carácter subterráneo en el peronismo oficial. Es posible que en poco tiempo se advierta que el kirchnerismo, muerto Kirchner, es un sujeto de dudosa consistencia”.
El pulso de la militancia no se lo mide desde Las Cañitas, el sentimiento de un pueblo no se refleja ni en el precio del dólar ni en la cotización de las acciones, y el dolor de una viuda no significa que ésta se va fundir en sus tareas.
Los errores de nuestra oposición que no es política sino representante de poderes económicos de tipo prerrogativos, que manejan a caudillos políticos tradicionales, se basan en moverse con la teoría del consenso, que al final de cuentas no deja de ser una falacia de apelación a la fuerza. El consenso lo podemos ejemplificar como el gordito dueño de la pelota que dice: “bueno, yo pateo la pelota y vos atajas los penales” cuando uno pide explicaciones de porqué tiene que ser así, el, y sus amigos a los que les pagó la gaseosa, nos dicen: “porque tenemos el consenso y sino se termina el partido”



Lo que no soportan es la confrontación, y ésta no es salir con palos y piedras como quieren hacer ver por sus medios, la confrontación es discusión, y si no convienen los términos no arreglar. Decirle al gordito que ataje él y nosotros jugar con una pelota de trapo. No soportar las violencias de los otros no significa ser violento.
Por eso Fuerza Cristina siga adelante con el proyecto Nacional, Popular y latinoamericanista.













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